Parejas: el mismo techo pero no el mismo lecho

El psicólogo Federico Salazar en su columna hablo de la vida en pareja y algunas cuestiones vinculadas a la dinámica de convivencia.

En primer lugar el profesional fue consultado sobre como deberían dormir estando en pareja, si en camas separadas o en el mismo lecho como es tradicional.

Sobre esta consulta lo que dijo Salazar es que la recomendación terapéutica explícita, es dormir en camas separadas.

El psicólogo aclaro que esto viene de que la pareja tiene un fenómeno que la atraviesa todo el tiempo y que nosotros necesitamos desactivar. Este fenómeno es lo que conocemos como simbiosis de la pareja.

La simbiosis de la pareja es cuando esta se transforma en una sola cosa. Debemos entender que la pareja en realidad es un tercero, con una ella, él y un otro más que es justamente la pareja.

Cuando esto se desdibuja uno empieza a ser la proyección de las expectativas del otro, con sus miedos, y viceversa. Un ejemplo que podemos poner es lo que sucede cuando uno llega a su casa y la pareja le pregunta ¿qué te pasa? a lo que habitualmente respondemos “nada”.

Aquí podemos ver como la simbiosis ha llegado a un punto de cronicidad tan grande en donde los miembros de la pareja cree conocer todo del otro y frente al “nada que recibimos como respuesta, creemos que algo está por pasar.
Frente a este escenario, dice Salazar, puede darse una situación en la que uno de los miembros de la pareja espera que el otro se dé cuenta intuitivamente o asta que adivine qué algo negativo o distinto está sucediendo dentro de la dinámica de la pareja.

Continuando con el análisis el profesional explica que cuando no hay dialogo dentro de la pareja lo que se debe hacer es separarla para generar una especie de reencuentro.

Volviendo al tema de la cama como punto de encuentro y como parte de esa dinámica de pareja, lo que explica Salazar es que la cama hace referencia a intimidades muy primarias del ser humano, la cama representa a una relación uterina e intrauterina muy primaria y es una vivencia subjetiva muy privada de un sujeto.

En la cama se producen situaciones de celos, comenta el psicólogo, muchas veces nos podemos plantear el porque mi pareja abrazó a la almohada, quién es la almohada o qué representa, qué vínculo tiene nuestra pareja con esa almohada. Aquí hay que entender que es almohada es el objeto transicional infantil más primitivo que hay que nos remontan a nuestras infancias.

Pero más allá de lo jocoso que puede llegar a sonar el debate entorno así debemos o no compartir cama con nuestras parejas y teniendo en cuenta la originalidad de cada tipo de pareja, en principio deberíamos poder hacer el ejercicio de separarnos para vernos, visibilizarnos.

Salazar dijo además que debemos poder concretar la relación entre dos personas donde no exista una lucha de poder, ni subordinados, sin nadie que controle al otro. Sino solamente un vínculo entre personas que se han unido voluntariamente, basados en una simpatía que busca armar un tercer proyecto que es esto que denominamos pareja.

Inclusive si pensamos en el término pareja, este tiene un origen agropecuario, donde dos simétricos tiran de una misma cosa, en este caso seria de la pareja, donde la simetría es la igualdad entre ambos miembros.

Algo que también explico el profesional es que el romanticismo depositado en la vida de pareja ha provocado que se crea equivocadamente que entre los miembros deben conocerse al 100%.

Esto es totalmente falso, dice Salazar, quien recomendó que siempre debe haber algo de información que uno guarde para sí mismo.
Muchas veces cuando la pareja finaliza o hay una pelea lo primero que se sacan son justamente los “trapitos sucios” de esa información que hemos brindado en algún momento.

Cómo cierre de esta columna Salazar quiso expresar algunas ideas explícitas sobre la sanidad dentro de la dinámica de cualquier pareja.

El psicólogo dijo que necesitamos superar la etapa del romanticismo. Luego del enamoramiento viene el amor, el amor es lo verdaderamente real, el enamoramiento es todo aquello que imaginamos del otro.

El problema es cuando el enamoramiento dura para siempre y se transforma en terrorífico. Yo soy el “ideal” del otro y cuánto más este otro me idealicé menos real va a ser esa pareja porque la idealización tiene un efecto de deshumanizar. El enamoramiento nos quita aquellas cosas que nos representan y nos hacen ser quién somos con nuestras luces y sombras.

Finalmente el columnista nos dejó una recomendación, en especial a las nuevas parejas. Si tenés una pareja, encriptala, guardala, recuérdala de la morada de los otros y evita la promoción en las redes sociales de la felicidad y la de mi pareja. Esto no es lo más recomendable ya que socialmente mente no hay nada que promocione el futuro de una pareja dado que en la actualidad la sociedad hace un enorme esfuerzo para desintegrar cualquier relación entre dos personas.

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