ESCUCHA

Por: CPN  Paola Quintana

En nuestra columna de opinión en Radio la Red Jujuy, durante  en el programa propuse que hablemos de la escucha, ¿cuál fue mi inquietud al proponer este tema?

Si partimos de que los seres humanos vivimos en sociedad eso ya nos da una idea de que nos relacionamos con otras personas, ¿cómo nos relacionamos?, a través de la conversación. Por lo tanto, nuestras relaciones dependen de la calidad de nuestras conversaciones.

En la conversación hay por lo menos dos personas, una que habla y otra que escucha.

Ahora otra pregunta ¿quién es más importante en la conversación? ¿el que habla o el que escucha? Si recordamos como nos enseñaron en la escuela primaria LA COMUNICACIÓN, había un emisor y un oyente, se consideraba que si el mensaje era claro pasaba por el canal de comunicación y llegaba al oyente perfectamente. Es decir se le daba mayor preponderancia al que hablaba y ponía en un lugar más pasivo al que escuchaba.

Se acordarán también que de chicos jugábamos al teléfono descompuesto, entonces resulta incoherente pensar que yo decía algo y el que escuchaba, escuchaba exactamente lo que quería decir, no hubiera sido divertido el juego verdad?.

Entonces dicho esto es importante que miremos el aporte que nos da el coaching que parte de la premisa que el que escucha valida al que habla y para ello distingue el oir del escuchar, el oir es lo que nos permite la biología, es la percepción que tenemos desde el oido. El escuchar es además de oir o percibir es también interpretar.

El interpretar es algo que hacemos los seres humanos ante un estímulo que percibimos y le damos un sentido desde quien somos, desde nuestras experiencias, desde las circunstancias que observamos, desde la cultura, desde los mandatos familiares, etc.

Por todo lo dicho, para ser efectivos en nuestra manera de conversar y como consecuencia lograr y sostener  relaciones de valor es importante tener en cuenta algunos aspectos:

  • Aceptar que quien escucha es otra persona y es legítimo que interprete distinto a quien habla, teniendo en cuenta lo que ya dijimos que interpretamos de función de quienes somos.
  • Es necesario tener en cuenta el lugar en el que se realiza la conversación, es decir, si es una conversación familiar, si es laboral, de negocios, social, etc,.
  • También y creo muy importante mirar la emocionalidad de quienes conversan, no da el mismo resultado conversar enojados, intolerantes, ansiosos que si logramos estar centrados.
  • Hay una gran responsabilidad que comparten tanto el que habla como el que escucha, el que habla tiene que preguntar y re-preguntar al oyente para asegurarse que lo que dice es lo que quiere que se escuche. El que escucha también tiene que preguntar y re-preguntar para cerciorarse que lo que escucha es lo que quiere decir el hablante. Esto es salir de la obviedad, salir del supuesto que todos interpretamos igual.

Como conclusión, la calidad y cantidad de relaciones que seamos capaces de crear y sostener, dependen exclusivamente de nosotros, de cómo conversemos, de cuan efectivos seamos al comunicarnos con los demás ya que la relación es equivalente a la conversación y en esa equivalencia es en la que logramos diferentes resultados.