Día de la Zamba

Hace algunos años se estableció al 29 de septiembre como el Día Nacional de la Zamba en Argentina, en honor al natalicio de Gustavo «Cuchi» Leguizamón. Sin embargo, la fecha que se había impuesto por fuerza de la tradición popular para honrar este estilo musical y sobre todo su danza tan característica, es el 7 de abril.

En 2012, el Congreso de la Nación sancionó la Ley Nº 1.696 que elegía al 29 de septiembre como el Día Nacional de la Zamba para recordar a unos de los padres del folklore argentino. A pesar de ello, bailarines y amantes de nuestra música de raíz siguen tomando al 7 de abril cómo referencia. ¿Por qué?

La 7 de abril es para muchos la madre de las zambas: fue una de las primeras en inscribirse como tal en los registros de SADAIC y además la pieza musical tiene una historia muy particular, rodeada de un halo de misterio.

Para empezar, no se conoce con rigor a su verdadero autor. Tampoco sabemos sobre el motivo de su nombre. Según escribe José Antonio Faro en su libro “Zambas históricas y tradicionales”, existen dos versiones.

Una es la que Andrés Chazarreta le escuchó tocar a músicos populares santiagueños, a inicios del siglo XX, y que en 1916 registró a su nombre, con una letra romántica, que nada explica en relación al 7 de abril.

En 1923, Manuel Gómez Carrillo publicó una versión cuyas diferencias con la de Chazarreta son de notación musical, dato irrelevante para músicas de tradición oral. A esa versión, Leda Valladares le agregó años más tarde una letra que tampoco explica el nombre.